Cuando se habla de piso pélvico, muchas personas lo relacionan exclusivamente con la salud femenina. Sin embargo, los hombres también tienen músculos del piso pélvico y estos participan en funciones urinarias, intestinales y sexuales.
Cuando existe una alteración en su fuerza, coordinación o capacidad de relajación, pueden aparecer síntomas que afectan la vida cotidiana. En algunos casos, la rehabilitación del piso pélvico puede formar parte del tratamiento.

¿Qué función cumple el piso pélvico en el hombre?
El piso pélvico está formado por músculos y tejidos que colaboran en el sostén de las estructuras de la pelvis y participan en el control de la orina y las heces.
También interviene en la función sexual y en la coordinación necesaria para relajar y contraer determinados músculos en el momento adecuado.
Por eso, un problema del piso pélvico no siempre significa que los músculos estén “débiles”. En algunas personas puede existir exceso de tensión, dificultad para relajarlos o falta de coordinación.
¿En qué situaciones puede indicarse rehabilitación?
La rehabilitación puede considerarse en diferentes escenarios, siempre después de una evaluación profesional.
Uno de los más conocidos es la recuperación de la continencia urinaria después de determinados procedimientos sobre la próstata. En estos casos, la preparación y rehabilitación del piso pélvico antes y después de una cirugía puede formar parte del proceso de recuperación.
También puede utilizarse en algunos hombres con dolor pélvico crónico, molestias en la zona perineal, alteraciones en la coordinación muscular o determinados síntomas urinarios.
Según el caso, el tratamiento puede orientarse a fortalecer, relajar, mejorar la coordinación o trabajar otros músculos y estructuras relacionadas con la pelvis.
No siempre se trata de hacer ejercicios de Kegel
Una idea frecuente es que rehabilitar el piso pélvico consiste simplemente en contraer repetidamente esos músculos.
Pero no todos los pacientes necesitan fortalecer.
Si existe un piso pélvico con exceso de tensión, por ejemplo, insistir únicamente en contracciones puede no ser la estrategia adecuada. Algunas personas necesitan aprender a relajar, coordinar la respiración, mejorar la movilidad o trabajar zonas musculares relacionadas.
Por eso, los ejercicios deben adaptarse a la evaluación y a los objetivos de cada paciente.
¿Cómo puede ser una sesión de rehabilitación?
El tratamiento comienza con la evaluación de los síntomas, antecedentes y dificultades que presenta cada persona.
A partir de allí pueden utilizarse ejercicios terapéuticos, técnicas manuales, educación, entrenamiento de coordinación y, en algunos casos, herramientas como biofeedback u otras terapias complementarias.
La elección depende del problema que se esté tratando. No existe un protocolo único para todos los hombres.
¿Puede influir también en la calidad de vida?
Los síntomas urinarios, el dolor pélvico o determinadas dificultades sexuales pueden generar preocupación, limitar actividades y afectar la seguridad con la que una persona vive su día a día.
Abordar estos problemas desde una evaluación integral permite trabajar no solo sobre el síntoma, sino también sobre la función y las situaciones que lo desencadenan o mantienen.
La rehabilitación también puede formar parte de la salud masculina
La rehabilitación del piso pélvico no es un tratamiento exclusivo de las mujeres. En los hombres también puede ser una herramienta útil cuando existe una indicación adecuada y forma parte de un abordaje personalizado.
Reconocer los síntomas y comprender cómo está funcionando el piso pélvico permite elegir mejor qué necesita cada persona, sin asumir que todos los problemas se resuelven de la misma manera.
En PelviArt evaluamos cada caso para determinar qué aspectos de la función del piso pélvico necesitan ser trabajados y qué herramientas pueden contribuir al tratamiento, acompañando a cada paciente de manera personalizada para que vuelvas a vivir tu vida plenamente.